Conductismo


El conductismo (behaviorism en inglés) es una teoría del aprendizaje que se desarrolló a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. La teoría conductista tiene un planteamiento positivista, proponiendo observar la conducta para hacer un análisis empírico de la misma. El fundamento teórico es que a un estímulo le sigue una respuesta. La respuesta no es sino el resultado de la interacción entre el sujeto que recibe el estímulo y el ambiente en el que actúa el sujeto. Los resultados del aprendizaje dependerán de la validez del análisis empírico realizado, de los estímulos proporcionados y de los refuerzos que se hayan aplicado.




Los orígenes del paradigma


El principal teórico de la escuela conductista fue John B. Watson (1878-1958). De hecho, algunos autores fijan el nacimiento de esta escuela en 1913, cuando Watson publicó en Psychological Review el artículo seminal “Psychology as the Behaviourist Views it” . El psicólogo norteamericano sentó las bases de la teoría conductista al incidir en el análisis de la conducta observable y la dinámica estímulo-respuesta. Watson inició su aproximación al comportamiento en su tesis doctoral sobre el comportamiento animal: Animal Education: An Experimental Study on the Psychical Development of the White Rat, Correlated with the Growth of its Nervous System (1903)
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John B. Watson
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En su tesis estudió el comportamiento de las ratas y su respuesta a estímulos. Posteriormente utilizó pájaros y, tras su artículo en Psychological Review, se centró en la conducta humana, experimentando la aplicación de técnicas para modificar la conducta. Watson estaba convencido de la posibilidad de influir sobre el comportamiento y modelar la personalidad independientemente del background del inidviduo, de ahí su célebre cita:
“Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger -médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón- prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados”.

El experimento más conocido de Watson es el que realizó en 1920 con un bebé de 11 meses, el “pequeño Albert” , en el que cuando se introducía un estímulo neutro (objetos de color blanco, primero animales y luego objetos) junto a un estímulo incondicionado (un ruido muy fuerte) que tenía como consecuencia el llanto de la criatura. La consecuencia final es que se conseguía que cualquier objeto blanco motivara que el bebé llorase. Watson trató de poner de manifiesto con este experimento (muy polémico tanto desde un punto de vista ético como metodológico) los principios del condicionamiento clásico.

El
segundo teórico más influyente en las teorías conductistas fue B.F. Skinner (1904-1990) , quien instituyó una corriente dentro del conductismo que se conoce como “conductismo radical”. Skinner desarrolló el análisis del comportamiento aplicado (applied behaviourism) en el que primaba los refuerzos (positivos y negativos). El castigo no era considerado eficaz, ya que debilitaba la capacidad de respuesta. El experimento más conocido de Skinner es el de la “superstición” de las palomas, en el que comprobó que suministrando comida a intervalos regulares, las palomas tendían a creer que su comportamiento (lo que estuvieran haciendo previamente) determinaba el suministro de comida, cuando en realidad no existía ningún nexo causal.

Watson y Skinner son los teóricos clásicos del conductismo. Sin embargo, el conductismo se ha aplicado a otros campos posteriormente, como a la microeconomía o a los estudios cognitivos o lingüísticos. También ha trascendido al campo de la filosofía, con autores como Rudolf Carnap o Gilbert Ryle , que se encuadran dentro de una escuela de “Filosofía Conductista”. A veces el propio Ludwig Wittgenstein ha sido considerado un filósofo influido por los postulados conductistas.




Características generales de los postulados conductistas


Como hemos señalado, la teoría conductista tiene un planteamiento básicamente experimental. La observación de los comportamientos permite controlar y predecir la conducta. A partir de este planteamiento la teoría conductista se separó en dos: el condicionamiento clásico, que establece una asociación entre estímulo y respuesta. Así, a partir de un estímulo (o secuencia de ellos) se obtendría una respuesta concreta. Esta variante explica tan solo comportamientos muy elementales. Y por otro lado, el condicionamiento instrumental y operante, que intenta conseguir una respuesta a partir de un estímulo. Para ello es necesario buscar los elementos reforzadores para implantar esta relación en el individuo.
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Experimentando...


El conductismo insiste en la observabilidad de los comportamientos, de las respuestas y de las estrategias que se desarrollan. El conductismo persigue una aproximación científica al estudio del comportamiento, tratando de aislar por un lado los estímulos ambientales, el contexto, y por otro lado la respuesta que los individuos emiten ante los estímulos. Tanto estímulos como respuestas son observables y cuantificables, y se puede experimentar con ellos.

El principal representante del condicionamiento clásico fue, junto a Watson, Ivan Pavlov , quien en su famoso experimento mostró la respuesta a los estímulos por parte de un animal. El estímulo genera, por tanto, una respuesta al aplicarse de manera repetida. En el condicionamiento operante (Skinner), se incide en que animales y seres humanos tienden a repetir una respuesta a la que se le ha aplicado un refuerzo y a no repetirla si se ha aplicado un castigo. El refuerzo de un comportamiento tiene mayor eficacia si se aplica inmediatamente. Además del condicionamiento clásico y del operante, podríamos añadir la perspectiva observacional o social de Albert Bandura , que se basa en la observación de la conducta de otros mediante grabación de audio o video. Cuando se reproduce se procede a seleccionar los elementos positivos y negativos de los comportamientos observados.




Conductismo y educación


El conductismo ha tenido una influencia considerable en la escuela y, en general, en entornos educativos, ya que éstos permiten (por su escala) el desarrollo de un paradigma como el conductista en el que se prima la experimentación y evaluación empíricas. De hecho, podemos considerar que lo que hoy llamamos “enseñanza tradicional” o métodos educativos tradicionales son en gran medida prácticas conductistas aplicadas a la educación.

El objetivo educativo del conductismo es realizar una instrucción mediante la modificación de la conducta. Las conductas de los estudiantes se modelan a través de los principios básicos del conductismo aplicado. Por un lado, la introducción de reforzadores positivos fortalece la respuesta, mientras que su retirada debilita la respuesta (castigo por retirada). Por otro lado, el castigo por presentación de estímulos de aversión debilita la respuesta, mientras que el reforzamiento negativo fortalece la retirada. (Del Río 1990). Así pues, las principales técnicas conductistas aplicadas a la educación persiguen: el refuerzo de las conductas que se quieren conseguir, que durante un tiempo compiten con las no deseadas hasta que se impone la conducta buscada; el debilitamiento de las conductas no deseadas eliminando los refuerzos explícitos o implícitos que este tipo de conducta presenta; cambio del estímulo para que el estudiante adopte otra respuesta; y utilización de castigos, tanto por presentación como por retirada. En definitiva, para las teorías conductistas, lo relevante en el aprendizaje es el cambio en la conducta observable de un sujeto, cómo éste actúa ante una situación particular. En la relación de aprendizaje sujeto-objeto, su atención se concentra en la experiencia como objeto, y en instancias puramente psicológicas como la percepción, la asociación y el hábito como generadoras de respuestas del sujeto.

El enfoque conductista se caracteriza por ser sistemático. El diseño instruccional se formula linealmente, paso a paso. Los principios fundamentales son la descomposición de las informaciones en unidades muy pequeñas, el diseño de actividades donde el estudiante debe dar respuestas, y el uso de refuerzos. Según M. Polo, siguiendo los trabajos de Tennyson (1993, 1995), el conductismo es un modelo de diseño instruccional de primera generación, de tipo unidireccional, centrado básicamente en los objetivos. El diseño instruccional conductista comprendería los siguientes componentes: 1) Formulación de objetivos terminales, los cuales son enunciados antes de iniciar el proceso de aprendizaje; 2) Secuenciación de la materia y análisis de tareas y subtareas requeridas para ejecutar exitosamente la acción; 3) la evaluación del programa que debe realizarse en función de los objetivos terminales propuestos. (Polo 2001, p. 6).

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Conductismo y educación




El papel de docentes y estudiantes


En un paradigma basado en la observación de la conducta y en el desarrollo de estrategias para que mediante refuerzos y castigos se logre la conducta adecuada, es claro que el docente desempeña un papel fundamental. Los profesores tienen que establecer previamente unos estándares de aprendizaje y de objetivos deseados y diseñar e implementar una estrategia para alcanzarlos. Para ello además se requerirá una evaluación previa de los estudiantes para determinar qué nivel es el adecuado y qué estrategias hay que desarrollar. Los profesores también tienen que poner especial cuidado en las primeras etapas del proceso de instrucción para establecer desde el inicio un elevado nivel de motivación a fin de que el sistema de refuerzos positivos y negativos funcione. En cuanto al currículo, éste debe estar perfectamente organizado y secuenciado para facilitar el control de la evolución del aprendizaje. Los profesores tienen también que comprender que la conducta de los estudiantes responde al pasado, al ambiente, y luego a la dinámica de refuerzos positivos-negativos que se ha establecido a lo largo del curso. El profesor conductista ha de tener esto en cuenta de cara a la necesidad de modificar estrategias, aumentar refuerzos positivos y negativos o pautar dichos refuerzos (menos al principio y más al final, o viceversa, o refuerzos constantes sin ninguna interrupción, por ejemplo).

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Evaluación estandarizada
Dado que el diseño se establece por parte del profesor previamente, y dado que es éste el que marca las pautas en un paradigma claramente centrado en el profesor, la mayoría de los autores coincide en que el conductismo relega al alumno a un segundo plano, a un rol de recipiente que se puede modelar a través de la modificación de la conducta. Lo más importante es la programación, la administración y la supervisión por parte del profesor. El papel del alumno es fundamentalmente pasivo y el aprendizaje es rígido, al no poder ser individualizado. El alumno es simplemente un recipiente al que hay que reforzar, corregir de rumbo o castigar si es necesario. El estudiante, en un contexto de paradigma educativo conductista, disfrutará de la enseñanza básicamente en la medida en que esté motivado por agentes externos. En general, el paradigma conductista deja fuera del proceso de aprendizaje la construcción del conocimiento y la capacidad crítica del estudiante para generar nuevo conocimiento.

Respecto a la evaluación, también aquí el profesor juega el papel más destacado. Su rol es el de calificar de manera intensiva para proveer a los estudiantes de todo tipo de incentivos. El profesor administra y supervisa la evaluación, marca los criterios y establece los refuerzos que son necesarios. El profesor necesita un feedback inmediato del resultado de la evaluación a fin de aumentar, disminuir, modificar o reestructurar su programa de incentivos. La evaluación conductista es básicamente estadística, muestral, fundamentalmente empírica, sin tener en cuenta criterios calificativos y no formativos. La evaluación conductista es básicamente estandarizada, ofrece el rendimiento sobre el promedio y evalúa en función de los niveles alcanzados, sea cual fuera el punto de partida.




Recursos


a) Links de interés:


Repaso histórico a la figura de B. F. Skinner, con vínculos sobre sus trabajos y contribución a la teoría conductivista en Psicología.
http://www.bfskinner.org/index.asp

Breve biografía de Pavlov, así como sus aportaciones en el campo de la psicología.
http://www.pbs.org/wgbh/aso/databank/entries/bhpavl.html

Descripción muy entretenida de los experimentos de Pavlov sobre los reflejos condicionados y sus famosos perros.
http://centros5.pntic.mec.es/ies.victoria.kent/Rincon-C/Curiosid/Rc-30/RC-30.htm

Aquí podemos encontrar una corta biografía de John Watson y relata sus aportaciones al campo del conductismo.
http://allpsych.com/biographies/watson.html

Curiosa página que relata los miedos infantiles y su estudio por parte de Joseph Wolpe, así como una pequeña biografía del autor
http://www.cyberpadres.com/serpadre/tupsicologo/miedos/wolpe.htm

Apuntes biográficos de Hans Eysenck y su desarrollo sobre la teoría sobre la personalidad
http://www.fmarion.edu/~personality/corr/eysenck/eysthe.htm

Visión resumida de los aspectos más importantes del conductismo y su influencia en la filosofía y el pensamiento del s.XX. Incluye biografías de Tolmen y Watson.
http://www.lafacu.com/apuntes/filosofia/conductismo/default.htm

Portal sobre análisis de la conducta.
http://www.conducta.org

http://www3.uniovi.es/user_html/herrero/REMA/
Página web de la revista electrónica: Metodología Aplicada. En ella aparecen publicados los números desde 1996, sobre temas de educación y modificación de la conducta.

El conductismo visto desde la perspectiva de la Universidad de Stanford.
www.plato.stanford.edu/entries/behaviorism

Mapa conceptual sobre el conductismo

b) Recursos audiovisuales


Estos tres vídeos constituyen una magnífica síntesis de las teorías conductistas:







El experimento de Pavlov se resume en este vídeo: